El Pirri en “Colegas” Porno jovencitas

Apoteosis de la paja proletaria

Si pensabais que darsus vidilla con el Clima era muy arrastrado, eso es que no habéis visto ese mítico momento palillero de “Colegas”. En una de esas habitaciones de barrio donde varios quinquis se ven forzados a sobar juntos, llega el momento en que varios se la pelan. Pirri, ese grande de España, le pide a José Luis Manzano el calcetín para poder limpiársela. Ante la vicisitud que esto le produce a este último, Pirri le replica, con esa gran voz del que está condenado a espicharla en un descampado, que no se queje, que ya tiene dónde meterla porno… Uno se queda sin palabras ante tal sinceridad y recuerda, una vez más, que las pajas son gratis. Y que si los ricos tienen “Historias de Filadelfia” y los pobres honrados “El ladrón de bicicletas”, los quinquis de España siempre tendrán un “Colegas” donde enarbolar sus pajillas y donde sufrir con la espantosa visión del potorro de Rosario Flores. Las droJas son muy malas…

5. Alvaro Vitali and co. en “Amarcord”

La paja de autor https://videos-porno.xxx/videos-porno/videos-porno-chicas-guapas-jovencitas

Fellini demostró que hay algo más importante que ser un auteur reputado, idolatrado por Bergman y similares, y ganador de varios Oscar. Ese algo es… ser italiano. Y Federico nunca fue más italiano que en “Amarcord”. La peli, a su manera, tiene menos argumento que “Julieta de los espíritus” o puede ser más críptica que la por muchos vilipendiada “Ocho y medio”. Pero… qué más dará eso cuando “fogonazos de cine en estado puro” como la descomunal estanquera diciendo “¡No soples! ¡Chupa!” o el friki de psiquiátrico subido a una higuera grita durante horas “¡Quiero una mujer!” golpean tu retina. En momentos como esos, mandas a todo el cine clásico, empezando por Ford y Hawks al carallo. Por supuesto, de entre todo el rosario de sordideces italianas de “Amarcord” dos son momentos indiscutibles del onanismo. El primero lo protagoniza el señor cura cuando le dice a ese chavalillo italiano con cara de masturmán “¿Te tocas? Sabes que San Luis llora cuando te tocas. Claro que te tocas… No te vas a tocar con esos tentáculos”. Sólo con esa escena, Fellini hubiese entrado en esta lista. Pero hay más: contar con Alvaro Vitali, ese Jaimito, en tu peli, sólo te puede predestinar a la grandeza. Y eso es lo que obtiene Federico cuando mete a todos los chavales del pueblo en un coche y les hace repartirse sus objetos de deseo “¡La Gradisca! ¡Qué dices, la Gradisca es para mi!”. Una vez llegados al pacto, todos comienzan una bella masturbación al unísono que hace que el coche en el que se hallan tiemble rítmicamente. Eso, niños y niñas, es la magia del cine.

4. Charlotte Alexandra en “Une Vraie Jeune Fille” 

Lo que piensan las mujeres

Hasta ahora hemos visto cómo un hombre fantasea con la masturbación femenina. Ahora, le toca el turno a una mujer (en este caso, Catherine Breillat) el decirnos cómo realmente se masturba, qué siente, qué piensa “una verdadera chica joven”. Las mujeres que yo conozco que han contemplado esto habrán pensado que la educación católica española las habrá convertido en bichos raros, porque si lo que hace nuestra “verdadera chica joven” es lo normal… entonces es que la “normalidad” cuesta, y en esta peli la vais a empezar a pagar… ¡Con sudor! Lo primero, ya os la estáis bajando de la mula. ¿Lo habéis hecho? Bien, ahora va una somera explicación. Nuestra prota se encamina a pasar un aburrido verano en la casa pueblerina de sus tíos. “¡Ah!” diréis “Entonces, en el campo, venciendo la represión de sus familiares, ella es capaz de descubrir su sexualidad, ayudada por quienes le rodean y, a la vez, posar de forma que podamos verla bien ¿no?”. Amigos míos, habéis visto demasiado “Erotísimo” en Tele 5. Nadie reprime a esta chiquilla. Simplemente, se aburre, y empieza a pensar y pasear y hacer cosas por ahí. Por ejemplo: pasea por la playa y el corral de las gallinas con las bragas a ras de suelo. Va a pajearse a la vía del tren para solaz de los viajeros que por allí pasaban. Se mete la cucharilla del postre por el coño mientras está con sus tíos en la mesa. Después, se durante cinco minutos una actuación de Johny Halliday para, a continuación,
mientras se ve las tetas en el espejo, tener un flashback de su época en el internado. En este flashback, ella se levanta para ir a mear por la noche. Una compañera la sigue. Quiere entrar al váter donde Martine, nuestra heroína, se ha encerrado. Martine enciende un pitillo porno y no abre la puesta. Plano detalle de su coño emitiendo una meada. La compañera, fuera, araña la puerta y dice “Martine, q’est ce-que tu fais?”. Plano del coño de Martine meando. “Martine, q’est ce-que tu fais?”. Martine fuma, su coño mea. “Martine, q’est ce-que tu fais?”. Su coño vuelve a mear. “Martine, q’est ce-que tu fais?” Ahora es la compañera la que mea desde fuera. El meo entra dentro del váter por la rendija de la puerta. Martine, indolentemente, con su pie desnudo, pinta en el suelo un corazón usando la mezcla del meo y del barro. Sublime. Un amigo al que se la pues, al minuto seis de esta escena empezaba a gritar “Martine, q’est ce-que tu fais?” desesperado. La verdad es que, a lo argo de esta hora y media de masturbación física y moral, sólo se puede gritar “Martine, q’est ce-que tu fais?” a esa chiquilla.
Esta peli la vi en el cine más cultureta de París, el Sant André del Arts. Se estrenaba después de más de veinte años de censura. Los gafapastas allí presentes tardaron mucho en calentarse pero, llegado un punto, todo era un clamor. Martine era jaleada, encomiada y apoyado, como no podía ser de otra forma. Años después, jalop, otro fans de la peli, me regaló la novela homónima también escrita por Catherine Breillat: “Creo que debería poner semen en la tisana que hay en mi mesita de noche”. Esas son las cosas que piensa una auténtica chica joven. Y estamos agradecidos a Catherine por descubrírnoslo.

Grandiosa también la escena de “El expreso de medianoche” de Alan Parker porno.

Un joven americano cumple cadena perpetua en Turquía por intentar pasar la frontera con varios kilos de hachis en el regreso de unas vacaciones con su novia.

Despúes de haber sido ultrajado por la justicia turca, humillado, apaleado,… varios años después el hombre es trasladado a un manicomio en un estado deporable al borde de la muerte. Entonces recibe la visita de su novia, a la cual no había visto desde aquel fatídico viaje. Su primera reacción al verla es pedirle que se quite la blusa y, acto seguido, empezar a meneársela en su puta cara. Ni un mísero hola!!!!

Otro buen momento porno es una escena de la horrible “La pasión turca” donde un gordo asqueroso le echa su cáliz de salvación en la cara a Ana Belén.

Un saludo.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *